Limones

Ella era aparentemente normal hasta que la esencia de trementina se colaba por sus orificios nasales. Entonces, inspiraba fuerte, cogía los pinceles con rabia y se metamorfoseaba en una artista obsesiva. Concentrada en cualquier punto de color dudoso, se volvía absolutamente intratable.

Ella era solo una buena alumna de un taller de pintura para principiantes, pero su personalidad daliniana y su cuello de Gala la convertían en una macla perfecta entre artista y modelo. Deseaba pintar sus curvas bajo la bata ensangrentada en colores. Yo quería plasmar en un lienzo su fuerza, su éxtasis, su meticulosidad. Podía abstraerse veinte minutos dando forma a un insignificante brillo y luego, en dos segundos machacar su obra a brochazos salpicando energía.

Ella era la única de los treinta y cuatro que sudaba fragancia de arte, pero su excentricidad intermitente le había enemistado con el profesor. Por eso, cuando él convocó un concurso, le dedicó una mirada tensando recelo y desafío. Nos concedió una semana para pintar lo que quisiéramos y un tribunal elegiría la obra ganadora. Por supuesto, él se reservó el puesto de presidente del tribunal.

Ella era tan espontánea que sacó un limón de su bolsa de la compra y no dedicó más de un segundo a decidir su tema: un jarrón con limones. En dos minutos de carboncillo esbozó lo que para mí era algo ya sublime. Mi tema sería ella, su pulsión visceral y su belleza plástica concentrada en cuatro limones. Al final de la primera sesión ya había terminado el cuadro sin soltar la fresca fruta con su mano izquierda. Los cítricos pedían oler su aroma de óleo. Las hojas y ramas de limonero se salían del plano como si quisieran pinchar tu vista. Y el jarrón, de cristal tallado, tenía una minúscula grieta causada por un inoportuno golpe. Seguramente, solo yo vería esa imperfección. Si el tribunal lo apreciara, el primer premio sería suyo. Nuestro maestro no dejaba de repetirnos: “Queridos aprendices, son los detalles los que convierten una obra en maestra”.

Ella era una isla en calma que se transformaba en volcán al destapar el aguarrás y desnudar los colores básicos. El segundo día pensé que inauguraría otro cuadro. En cambio, ella se dedicó en exclusiva a retocar el brillo de uno de los limones. Bajo su claroscuro semblante el caballete ardía, la paleta bailaba. El siguiente día lo dedicó al borde reseco de una de las hojas. Otra sesión fue para el matiz verdoso de una de las rugosas pieles y la siguiente para perturbarse con la casi inapreciable fisura del jarrón. Cada día se centraba obsesivamente en un detalle, sacando el limón de su bolsillo: para una rápida mirada, para observarlo extasiada o simplemente aprehender su frescor… o acariciarlo dulcemente. Yo era incapaz de ver los minuciosos cambios, aunque misteriosamente el lienzo iba secándose y madurando.

Ella era una artista perfeccionista de ojos turquesa y sangre de óleo rojo cadmio. Respiraba cada color para que el espíritu del arcoíris poseyera sus entrañas. Incluso el día del tribunal, se tiró un buen rato oliendo cada tubo, cada bote de disolvente, centrándose, por alguna razón, en el aceite de linaza. “¿Estás bien?”, le pregunté. “Mi obra huele mal”, me confesó temblorosa. Sorprendido, exclamé que olía a pintura, como todos los cuadros recién terminados.

Ella era ella. Entonces, se puso a mondar el limón con una navaja. Doblando la piel, roció el cuadro con los aceites esenciales del flavedo. “Ahora es perfecto en esencia y perfume”, sentenció. Yo recogí una cáscara y perfumé también los limones de mi pintura. Al ver mi trabajo, ella sugirió que yo ganaría el concurso. Entonces, empuñé con coraje la espátula y cubrí mi obra del azul aguamarina que me enamoraba por sus ojos. “Quiero que ganes tú”, le dije. Ella sacó su navaja y rajó los limones del mejor bodegón de la historia del arte, justo cuando entraba el tribunal diciendo: “¡Qué bien huele aquí a limón!”.

♠ Otros relatos artísticos:

Comenta algo:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s