Cosas que no deberían cabrearme (parte 5): llamadas spam, plástico, series, fútbol, violencia de género y joyas

A veces, nos gusta tener ciertas cosas aunque nos revienten la vida. Es como si pensáramos: «Sí, vale, soy un infeliz y un amargado, pero tengo esto. Miradlo». Por ejemplo… eso que estás pensando. Y también el teléfono móvil. ¿Te puede salvar la vida? Sí, pero ¿a cuántos conoces que les haya salvado la vida?… Leer más Cosas que no deberían cabrearme (parte 5): llamadas spam, plástico, series, fútbol, violencia de género y joyas

Un enfado deseado

Ella tonteaba con todos. Él callaba y observaba. Se escondía entre los hombros para masticar la rabia. No sabía cómo provocar su atención. Aunque hubiera sabido, no habría hecho nada. Prefería dejar que la vida siguiera a pesar del punzante dolor en el pecho. Era algo totalmente nuevo para él. Un tsunami de sentimientos dispares,… Leer más Un enfado deseado

Cosas que no deberían cabrearme (parte 4): tecnopersonas, Apps, cosas low cost y cosas de casa

Seguro que tienen algún amigo, vecino, cuñao o conocido que le encanta hablar de las últimas novedades tecnológicas. Yo lo llamo tecnoman. Es muy práctico conocer a alguien así si estás buscando un sacacorchos electrónico que funcione por USB y te informe del tiempo mientras te ayuda a maridar el vino usando tecnologías IoT (Internet… Leer más Cosas que no deberían cabrearme (parte 4): tecnopersonas, Apps, cosas low cost y cosas de casa

Cosas que no deberían cabrearme (parte 3): globos de helio, quejicas, pesimistas, fumadores y otra fauna

Soy horroroso y lo siento. Me pareció buena idea escribir sobre todo lo que no me gusta. Supuse que con un artículo tendría suficiente. Ya van unas cuantas partes… Y esto tiene pinta de convertirse en una enciclopedia que abre mis ojos a mi quejumbrosa realidad. ¿Seré capaz de estar 24 horas sin quejarme de… Leer más Cosas que no deberían cabrearme (parte 3): globos de helio, quejicas, pesimistas, fumadores y otra fauna

En el coso

Una mirada que no supe interpretar. Acercarme a aquella puerta activaba una vibración en mis piernas. Atravesarla encendía el dolor de estómago. Y verlo a él —solo verlo— me empequeñecía. Quería desaparecer; morir; evaporarme. Recuerdo tatuado el primer día. Me miró y yo no supe hacerle frente a sus ojos. Al minuto siguiente ya estaba… Leer más En el coso