4 microrrelatos a todo tren

Tren hacia mí


A un billete del tren. A un pie de la vida. De mi vida. Asqueado de no ser yo y de seguir sus tradicionales normas, porque sí. Tenía que escapar de todo. De todos. Hasta de mí.

Sentado en el asiento del fondo, vi el reflejo de un idiota huyendo en una cinta infinita de correr. El revisor esperaba el billete mientras yo le decía seriamente: “Así, nunca serás feliz”. Casi imperceptiblemente escuché un click.

Tren hacia él

Una mañana azahar, el sol abrillantó mis pupilas. Cegada, lo vi claro en la ventana. Irme con él era seguir mi destino de dolor y alegría. Sabía que el tren me esperaría, porque lo obligatorio no admite alternativas. Volé para vibrar y sudar juntos. Con sus ojos en el reloj parado, él me esperaba con un pie reteniendo todo el convoy.

Tren hacia ella

Ella no me quería, por sus padres. Sus padres no me conocían, por ella. Intoxiqué su comida por la ventana, y ambos fueron con prurito a mi consulta dermatológica. No por azar, nos volvimos a encontrar en el tren. Tras agradecerme la rápida sanación, les dije que pronto seríamos de la familia pues ya es legal el matrimonio entre nosotras.

Tren hacia alguien

Ella no quería volar en avión, ni que yo volara hacia ella. En tren, repté por el país hasta su madriguera. Cinco horas más tarde se abrieron las puertas y entonces supe que no volaría nunca más: «No quiero que contamines volando, pero me alegro de que con tu humor contamines mi vida».

♦ Más… y mejor:

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