Cosas que no deberían cabrearme (parte 2): cazadores, estresados y otros amargados

Si queréis que no me enfade con vosotros, tenéis que leer antes la primera parte. Es broma. Leed lo que os dé la gana y no os enfadéis por nada. No hagáis como yo, que soy un puñetero cascarrabias (aviso: torturaré a quien así me llame).

Una cosa que me enfada hasta la médula espinal es cuando la gente me empieza una frase diciendo: “te guste o no te guste…”. Inevitablemente, eso siempre va seguido de algo que no me va a gustar. Y como lo saben, pues se regocijan haciéndome sufrir. Ya que sabes que no me gusta, podrías ser más delicado y empezar diciendo: “siento que no te guste, pero…”. Parece lo mismo, pero no lo es. En la segunda expresión hay un atisbo de comprensión y otro de empatía, mientras que en la primera mi interlocutor va a cazarme, donde sabe que soy vulnerable.

Cazadores que van de salvadores

Hablando de caza, es una actividad que disgusta a la mayoría de las personas normales, especialmente si se han molestado en analizarla con algo de detalle. Me refiero a la caza deportiva y en el siglo XXI (no a la de siglos anteriores o a la que se pueda hacer por supervivencia, dondequiera que se cace por necesidad). Todo el que estudia el tema objetivamente concluye que cazar es una barbaridad absolutamente intolerable por lo menos en el 99% de los casos. La única alternativa es prohibir la caza, por ética, por el medioambiente, por respeto animal… por pura bondad lógica.

Es insoportable el descaro de esos cazadores que dicen que la caza es buena para la naturaleza y que gracias a ellos se controlan las poblaciones. Lo dicen convencidos, como si de verdad se lo creyeran ellos mismos. Puede que se lo crean porque no hayan dedicado a pensar ni un nanosegundo. Encima de que van disparando, contaminando, matando… encima, quieren quedar como los salvadores de la naturaleza, como si la caza no hubiera extinguido o amenazado de extinción a miles de especies. Es bien conocido que los cazadores siempre mienten cuando hablan de caza. Mienten hasta que se engañan a sí mismos. Si les aprietas un poco dirán que a ellos no les gusta cazar, pero que cazan solo por el bien de la naturaleza; que ellos no son como los ecologistas, que disfrutan plantando árboles y que los plantan solo para disfrutar.

¡Por favor! ¿Quién se cree que los cazadores maten por el bien de la naturaleza? Ellos disfrutan matando y matan para disfrutar. Eso es sadismo o poco le falta. Incultura y necedad también. Y de salvación dela naturaleza, poco o nada.

Si en algún caso la caza es positiva para la naturaleza, que me perdonen: para un 1% de las veces que tengan razón, hay un 99% en el que no la tienen. Y otra cosa: en ese 1% en el que la caza puede tener algo de “buena” para la naturaleza, hay otros mecanismos más éticos de los que los cazadores nunca hablan (ni conocen, ni quieren conocer). La caza tiene muchos problemas, pero el más gordo es ético, una palabra que ignoran los que aman disparar para matar. ¿Y si para ser cazador se exigiera hacer un curso de ética y respeto a los animales?

Resumamos: ¿Qué es cazar? Cazar es matar un trocito de naturaleza viva y salvaje. Aunque fuera ecológico, no sería ético. Si es ético matar una superpoblación de animales, sería ético acabar artificialmente con la mayor plaga del planeta, los humanos. Y no. Eso no es ético, por muy ecológico que sea. No siempre lo ecológico es ético.

Los cazadores alegan que la fauna salvaje provoca accidentes de tráfico, pero no dicen nada de que son las carreteras las que están mal trazadas, acuchillando el paisaje y sin dejar pasos ni hacer puentes entre las partes. Un despropósito. Tampoco oirás a un cazador reconocer que los accidentes se producen principalmente cuando ellos cazan. ¡Vaya casualidad! ¿No será porque la fauna huye de una amenaza arrojándose a los brazos de otra? Un dato, los accidentes por atropello de jabalíes se producen principalmente en domingo y, por meses, en noviembre. ¿Es pura coincidencia que se ajuste a la temporada de escopeteros tiroteando jabalíes? Ellos —los jabalíes— no van a misa los domingos. Y por supuesto, todos los días tienen que buscarse sus migajas con sabor a bellotas.

Migas de pan

No entiendo a los que recogen las migas de pan y las tiran a la basura. Yo las pongo en mi ventana o en mi balcón, para que los gorriones vengan a visitarme. Cada vez hay menos gorriones en las ciudades. En mi balcón hay más. A los que nos quedamos embelesados viendo sus saltos en tierra y sus piruetas en el aire, no pocas veces nos gustaría ser gorrión y poder dar las gracias por las migas que los humanos desprecian de sus banquetes o nos regalan por sus manos… aunque sea sacudiéndoselas con prisa.

Migas de tiempo

¿Y qué me dicen de esos que están tan atareados que no tienen tiempo para vivir? Cada uno tiene sus circunstancias, pero lo que más cabrea es que algunos encima presumen. Si eres un esclavo de tu propia autoexigencia, no vengas a amargarnos a los demás. Uno de estos me dijo ayer:

—He descubierto que si me levanto media hora antes, llevo media hora de ventaja.

—¿Ventaja respecto a qué? —pregunté yo desconcertado.

—Respecto a todos los demás —contestó convencido.

—Competir con todos los demás es una buena forma de acabar desquiciado. La vida no es una carrera. No es una competición. Para mí la vida es un paseo, en el que hay que disfrutar, y detenerse para descansar y admirar el paisaje. Prefiero pensar en cooperar que en competir.

Mi interlocutor estaba perplejo. Creo que sencillamente no me entendió, tal vez porque no estaba preparado para entenderme o porque aceptar mis palabras implicaba derrumbar sus cimientos mentales, su cosmovisión. Dejó clara su incomprensión cuando me replicó:

—¿Detenerse? ¿Para descansar? ¿Para admirar el paisaje? ¿Qué paisaje? La vida es como montar en bicicleta. Tienes que pedalear, descansar en movimiento, y si te paras, te caes.

—Perdona. Yo voy mucho en bicicleta y cuando me paro no me caigo. Pongo un pie en el suelo. Es muy fácil.

—Entonces, ya no vas sobre ruedas…

—Ni falta que hace.

—La vida es como un tiburón, que si deja de avanzar, no puede respirar…

—Tú quédate con tu vida-tiburón, que yo me quedo con mi vida-bicicleta, pudiendo echar un pie al suelo para respirar y no ahogarme.

La gente no sabe lo que es el estrés. Dani Rovira dijo que es la raíz cuadrada de nueve, pero el estrés es algo más, un tiburón para tus defensas. Las devora y te deja… pues eso, indefenso.

Si quieres vivir estresado, a mí no me importa mientras no presumas, porque el estrés es contagioso. Si buscas admiración en los demás, a lo mejor encuentras una sonrisa hipócrita, pero ten presente que tu estrés genera risa en unos y bochorno en otros.

Me sorprende que esta gente que va corriendo a todos los sitios, siempre llega tarde a todos los lugares. Valora mucho el tiempo —su tiempo—, pero desprecia el tiempo de los demás. Ser impuntual cinco minutos, no tiene importancia. No hay que ser suizos. Ahora bien, más de diez minutos es una falta de respeto hacia los demás. Si tú tienes muchas cosas que hacer, ¿por qué supones que los demás tienen tiempo y ganas de esperarte? Luego vienen las excusas: que si estaba en una reunión muy importante (y claro, los demás no tenemos nada importante que hacer), que si el tráfico estaba muy mal (pero solo hay tráfico por sus calles), que si me quedé sin batería en el teléfono (como si la batería fuera necesaria para caminar o ser puntual)… y mi excusa preferida: no me di prisa porque estabas esperando en tu casa. Vale. Estar en mi casa es mejor que bajo una tormenta, pero si vas a llegar tarde, avisa y yo ya me organizo como quiera. O bien, te digo que ya no hace falta que vengas, porque no quiero a mi lado gente malgastando su vida (y la mía) con el papel de estresado.

Papeles y cisternas

Váter atascado porque un idiota usó mucho papelHablando de malgastar papel… me repugnan esas empresas que te llenan el buzón con su asquerosa publicidad, llena de tintas y multicolores tóxicos. No la quiero. Lo pongo en el buzón en mayúsculas. Algunos lo entienden; otros no quieren. La publicidad en papel debería estar prohibida o, al menos, que tenga un tamaño máximo de una cuartilla.

Bastante papel gastan los países ricos solo en papel higiénico. Por cierto, ¿por qué la gente no sabe colocar el rollo? Hay que poner el rollo de papel de forma que la hoja salga hacia delante y no hacia atrás (para que sea más fácil de coger y romper).

¿Y qué me dicen de los que gastan un rollo de papel higiénico en cada uso? ¿Y de los garrulos que usan toallitas húmedas? ¿Y de los que dicen que son “necesarias“? ¿Y de los que encima las tiran al váter? ¿Qué hacemos con esta gente? ¿Los mandamos a trabajar desatascando alcantarillas o a una depuradora?

Se nota que el papel higiénico es barato. ¿Y si pensamos que es caro, aunque no lo sea? Lo mismo ocurre con el agua. Si el agua fuera carísima —o solo si imagináramos que lo es—, es decir, si fuera tan cara como valiosa, no se tiraría de la cadena cada vez que uno hace un pis aislado. Se puede tirar cada dos o tres pises. Por la noche, por ejemplo, se puede dejar de tirar la cisterna y hacerlo solo por la mañana.

No puedo evitar enervarme con esa gente que orina en el váter antes de ducharse. Se oye el ruido que hace todo el proceso. Si te vas a meter en la ducha, hazlo ahí dentro y te ahorras una cisterna. Piensa un poco, que es rentable.

No es por ahorrar dinero, sino por ahorrar agua (y ruido). El agua, por si aún no te has enterado, vale más que el dinero.

♣ Sigue inspirándote:

Un comentario sobre “Cosas que no deberían cabrearme (parte 2): cazadores, estresados y otros amargados

  1. En el pleno de mi ayuntamiento discutí con otro concejal cuando se propuso aprobar una ley de caza del PSOE regional, ante la que voté en contra, por supuesto, pues recogía la caza deportiva, entre otras lindezas. Ese concejal defendía el buen y necesario trabajo que hacen los cazadores en mi zona eliminando los jabalíes, que tanto daño hacen en las fincas; y los conejos, que si no controlas su población se hacen plaga. !Como si la Naturaleza hubiera necesitado del ser humano para regular sus poblaciones!
    Sólo argumentando no se consigue convencer a los que tienen la mente configurada en modo “el ser humano es lo más importante, incluso lo único; todo lo demás que existe está a su servicio”
    A pesar de eso tenemos que seguir intentándolo, por si alguien escucha y reflexiona

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