El ruido silencioso de un sabio hindú

El anciano se ajustó sus destartaladas gafas, miró al hombre que tenía delante y señalando su pecho dijo:

—Joven aprendiz, vienes a mí para que te enseñe y creo que tú puedes enseñarme más a mí.

El joven no era tan joven. Tendría casi cuarenta años, o tal vez más, pero dado su buen estado físico comparado con el arrugado sabio, no era desacertado llamarlo joven. Su cara demostraba estar contrariado. A pesar de ello, se animó a contestar:

—No consigo meditar con profundidad. Mi mente es una tormenta.

—Pues no lo intentes. Cuando algo se resiste, deja de intentarlo y entonces dejará de resistirse.

—Pero… ¡algo tendré que hacer! ¿No hago nada entonces?

—No hacer nada es hacer algo. Aprende sánscrito.

Estando en las tinieblas

Aturdido por la respuesta y suponiendo que era broma, aquel aprendiz preguntó, más para resaltar su ceguera que por interés en la respuesta:

—¿Aprender un idioma me ayudará en mi camino de crecimiento espiritual?

—No lo sé, pero al menos no te aburrirás —contestó sonriendo.

El joven seguía con su cara de desconcierto. No le hizo gracia la broma. Sin saber bien el motivo, una leve sonrisa comenzó a aparecer por su boca cuando el anciano tomó la palabra:

—El sánscrito no es cualquier idioma. No solo es una lengua clásica de la India cuyo origen se remonta al segundo milenio antes de Cristo. Hoy es uno de los veintidós idiomas oficiales de India y se usa principalmente como lengua litúrgica en el hinduismo, el budismo y el jainismo.

—Yo conozco algunos ritos hindúes, himnos y mantras —apostilló el joven.

—Bien. ¿Sabías que los textos clásicos del hinduismo se escribieron en sánscrito? El Rig-veda, su texto más antiguo, contiene 1028 himnos en alabanza a los dioses.

—Lo leí hace unos años.

—Lo importante no es leerlo, sino entenderlo y asimilarlo. El sánscrito es también la lengua del yoga. La palabra sánscrito viene a su vez de dos palabras: «sam» que significa completo o perfecto y «kritá» que es una obra o un hecho, palabra emparentada con la palabra karma que conoces muy bien. Habrás leído el magnífico libro Karma Yoga de Swami Vivekananda.

—Intentaré aprender algo de sánscrito, pero ¿no hay un atajo en mi camino espiritual?

—Sin paciencia todos los caminos son largos, amigo —susurró el anciano mientras se rascaba su canoso bigote.

—¿No hay algo más simple?

—Siempre hay atajos, pero lo mejor es disfrutar de los largos viajes, sin atajos.

—¿Siempre?

—Siempre, pero recuerda que a veces los atajos son caminos más difíciles.

—Adoro los atajos, aunque no funcionen.

Samyama.

—¿Samyama? ¿Qué es samyama?

—No lo busques en el diccionario. Es algo para que pienses. Imagina que samyama es lo que hay entre el ruido y el silencio. ¿Es un ruido silencioso? ¿O, tal vez, un silencio ruidoso?

—No lo pillo.

—Imagina que estás en silencio y de repente oyes un ruido. ¿Qué es lo que hay en medio? Piénsalo y cuando tengas tu respuesta vienes a verme.

—Pero es que…

—Cuando tengas tu respuesta vienes a verme —interrumpió el anciano sin elevar el tono de voz.

—Gracias, maestro —dijo el joven alejándose de espaldas y aún más confundido que cuando llegó.

Y se hizo la luz

Trascurrieron bastantes días, no importa cuántos, hasta que aquel joven aprendiz volvió a visitar al anciano.

—¿Se acuerda de mí? —comenzó preguntando el hombre.

—Mi memoria ya no es la que era. ¿Eres el de samyama? ¿Cómo te ha ido?

—Al principio mal. No entendía el propósito de la tarea que me encomendaste. Estuve muy atormentado. ¿Qué es lo que hay entre un ruido y el silencio que le sigue? ¿Qué es lo que hay entre un silencio y un sonido que lo aniquila? ¿Cómo entender algo que es incomprensible? Luego entendí que la respuesta es, simplemente, nada. Entendí que el objeto era centrar la mente en algo, no importa lo que fuera. Es concentrarse en algo, profundamente.

—Es el paso de Dharana, concentración —confirmó el anciano.

—¿Dharana? —preguntó extrañado, sin dar tiempo a responder—. Cuando lo entendí estuve tentado de parar, pues ya tenía una respuesta que era lo que buscaba, pero no lo hice. Continué, porque en realidad no buscaba solo una respuesta. Yo buscaba todo.

—Continúa —le animó el anciano al ver que se había quedado en silencio unos segundos.

—Con fuerza, seguí concentrado hasta que lentamente fue cambiando el estado interior. No sé cómo, ni cuándo ni por qué. Fue como un fluir de la mente hacia el samyama, hacia ese algo inexistente. Más tarde comprendí que eso debía ser un estado de meditación.

—Es el siguiente paso: Dhyana, meditación.

Dhyana, meditación —repitió el joven para sus adentros.

Tras unos segundos de silencio, el aprendiz siguió relatando su experiencia:

—Creo que ahí perdí la conciencia. No sé bien qué pasó. Posiblemente mi conciencia se separó de mi cuerpo físico y de mi mente inmaterial. Diría que se detuvieron todos los procesos mentales y desapareció la diferencia entre el yo y el objeto de mi concentración, o entre yo y todo lo demás.

—Ese es el paso de Samadhi, unión, el último paso del yoga de Patañjali. Ocurre cuando se unen completamente la conciencia o sujeto y el objeto de concentración. El sujeto pensante desaparece. Por tanto, ya no hay conciencia de la propia existencia. Eso es realmente la práctica del samyama.

Samyama —repitió como un suave eco.

Samyama es unión, integración. Es la práctica simultánea de Dharana, Dhyana y Samadhi. Del dominio de Samyama viene la luz de la conciencia y la introspección. Muy poca gente supera el sexto paso, el paso de Dharana, por tiempo suficiente. De hecho, la mayoría de los humanos no quieren ni siquiera dar los primeros pasos, Yama y Niyama.

♦ Para despertar más:

2 comentarios sobre “El ruido silencioso de un sabio hindú

Comenta algo:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s