Otras diez películas que inspiran a cuidar del medioambiente y los animales (4)

Un libro o una película pueden actuar como resorte de acción. Ambos son géneros artísticos muy interesantes, divertidos, entretenidos, capaces de conmover y, por tanto, de movilizar. Aquí tienes unos cuantos libros ecologistas, y a continuación ofrecemos otras diez películas que debes intentar ver (y difundir). Las películas “infantiles” deben verse con los niños para ir explicando lo que ocurre detrás de la simple trama. El mismo ejercicio debe hacerse con las películas no infantiles, para no caer en la simpleza de no ver lo que apenas está oculto.

  1. Alma salvaje (Wild; Jean-Marc Vallée, 2014): Cheryl Strayed es una joven que tras su divorcio, la muerte de su madre y otras experiencias negativas decide recorrer en solitario el conocido como Sendero de las Cimas del Pacífico, que atraviesa el desierto de Mojave y sube hasta la frontera entre los estados de Oregón y Washington. Son más de 1600 kilómetros. Sin experiencia, el reto es excesivo solo para encontrarse a sí misma. Ver tráiler.
  1. Aguas oscuras (Dark waters; Todd Haynes, 2019): La película cuenta el caso real de Robert Bilott contra la empresa química DuPont después de que contaminaron una ciudad con productos tóxicos no regulados. Robert Bilott (Mark Ruffalo) es un abogado que trabaja para una prestigiosa firma defendiendo a empresas. Por otra parte, el granjero Wilbur Tennant, que conoce a la abuela de Robert, le pide que investigue la muerte y enloquecimiento de sus vacas en Parkersburg, Virginia Occidental. Él está convencido de que todo se debe al agua contaminada por la empresa DuPont. El abogado descubre que el PFOA (ácido perfluorooctanoico) está haciendo ganar millones a la empresa. Se estaba usando para fabricar teflón para sartenes antiadherentes, y DuPont sabía que causa cáncer y defectos de nacimiento, pero no hizo públicos los hallazgos. La demanda hace que el pueblo se ponga en contra del granjero por demandar a la compañía que genera más empleo en el pueblo. Es desgraciadamente habitual que los que defienden la salud se tienen que enfrentar a los que defienden a las compañías contaminantes solo porque generan empleo, aunque sea de mala calidad (otro caso similar está en Huelva, España). Demostrar la contaminación y sus efectos ante los tribunales suele ser un proceso lento que dura años. En este caso, el abogado se juega su trabajo y hasta su propia familia para sacar a la luz la verdad. Ver tráiler.
  1. Okja (Bong Joon-ho, 2017): Película surcoreana que cuenta la historia de Mija, quien cuida de un cerdo gigante llamado Okja. Una multinacional quiere convertirlo en carne y para ello lo rapta. Mija decide rescatarlo con la ayuda de unos activistas en defensa de los animales.
  1. Ferdinand (Carlos Saldanha, 2017): Argumento basado en el libro infantil The Story of Ferdinand (El Cuento de Ferdinando) del escritor Munro Leaf de 1936, del que Disney ya hizo un corto animado. Ferdinand es un toro criado en España para ser sacrificado en un espectáculo taurino, pero su naturaleza es noble y pacífica (como la de todos los herbívoros, los cuales solo atacan para defenderse). En el mundo taurino, o eres violento para luchar y ser torturado en la plaza de toros, o vas directamente al matadero.
  1. La telaraña de Carlota (Charlotte’s Web; Gary Winick, 2006): Un cerdito nace más pequeño que los demás de su camada, por lo que debe morir. La suerte quiere que una niña le salve la vida para cuidarlo ella, pero… un cerdo no es una mascota corriente y sus padres no lo aceptarán mucho tiempo. El cerdito será muy feliz cuando se haga amigo de una araña, y muy triste cuando se entere de que su destino es morir antes de que llegue el invierno. La película muestra la vida en una granja doméstica pero de forma un poco bucólica, sin resaltar suficientemente el drama de estar encarcelados para uso exclusivo del ser humano.
  1. IO (Jonathan Helpert, 2019): Tras el colapso del planeta por la acción del humano, Sam, una joven científica, es una de las últimas supervivientes. La mayoría de los humanos viven ahora orbitando alrededor de Io, una luna de Júpiter. El último transbordador abandonará la Tierra con destino a la colonia de Io en pocos días y ella no sabe si reunirse con su novio en Io o quedarse en una Tierra devastada y tóxica, donde la poca vida que queda apenas puede sobrevivir. Interesante distopía de la que debemos aprender al menos dos cosas: que debemos tratar mejor a la Tierra para no vernos en ese escenario tan negro y tan posible, y también que seguramente no habrá lugar a donde emigrar si no podemos conservar la Tierra habitable. Confiar en vivir fuera de la Tierra en alguna colonia estable es, siendo suave, un exagerado derroche de optimismo.
  1. Siete hermanas (Tommy Wirkola, 2017): Una distopía que parte de la base de un mundo superpoblado y sin recursos suficientes para toda la humanidad. Ello lleva a implantar una política de hijo único, como se hizo en China. En ese contexto, un hombre consigue camuflar a sus siete nietas, siete hermanas gemelas cuya madre murió al darlas a luz. El abuelo pone el nombre de un día de la semana a cada una de ellas, que coincide con el día en el que puede salir a la calle cada una. Son siete hermanas que viven una única vida en el exterior de su casa. Pero un día, Lunes desaparece y las demás tendrán que unir fuerzas para buscarla y afrontar que descubran su secreto. La actriz sueca Noomi Rapace interpreta los siete papeles. Tras la desaparición de Lunes, la trama se convierte en una película de acción, sin referencias al problema de la superpoblación ni ningún problema ambiental.
  1. Uno más de la familia (A dog’s way home; Charles Martin Smith, 2019): Bella es una cachorrita, cruce de pitbull, que nace en un solar abandonado y vive junto a muchos gatos. Un vecino la adopta pero, al ser de una raza potencialmente peligrosa, el servicio de animales del ayuntamiento le exige que no salga a la calle o tendrán que sacrificarla. Para evitarlo, el dueño le busca a Bella un nuevo hogar, muy lejos de la ciudad. Bella quiere volver con su antiguo dueño, a su auténtica casa, y no se va a conformar. La película muestra bien los sentimientos de los perros: pertenencia a una manada, cariño, solidaridad, miedo… También se muestra un detalle sobre por qué no es ético cazar.
  1. Chicken Run: Evasión en la granja (Nick Park, Peter Lord, 2000): Película de animación en stop motion (rodada fotograma a fotograma) con guiños a La gran evasión (1963) y a su campo de concentración nazi que, en esta ocasión, es una granja de gallinas encerradas y esclavizadas (como todas las granjas de gallinas). La película deja claro que las gallinas ponedoras son sacrificadas cuando no son productivas. Al ver esta película hay riesgo de que los niños no quieran comer más pollo ni huevos, pero el riesgo es bajo porque nuestra sociedad está demasiado insensibilizada. La cruel propietaria de la granja deja clara su insensibilidad e ignorancia al decir de las gallinas que “son los seres más zopencos del planeta”. Una frase épica de la gallina protagonista es: “O morimos libres, o solo morimos” (frase que bien podría haber dicho Macarena, la protagonista de La huida, una historia basada en hechos reales). Sin reflexión, esta película puede ser una forma graciosa de pasar el rato, pero debemos preguntarnos por qué quieren realmente huir y si los motivos son reales en el mundo real.
  1. Rango (Gore Verbinski, 2011): Un camaleón doméstico está aburrido en su cárcel-terrario y pretende ser actor. Por accidente llega al pueblo Dirt (Suciedad) en el desierto de Mojave, donde hay una enorme escasez de agua. Se convierte en sheriff del pueblo y tendrá que tratar con el problema del agua. Es una película infantil de animación que ganó un Oscar y que trata bien la problemática del agua: su importancia, su escasez, su utilidad y, sobre todo, la corrupción y juegos de poder que la envuelven. Recomendable para que la vean los niños con adultos que les vayan explicando algunas expresiones o situaciones que, dependiendo de su edad, es posible que los niños no capten. Frases para recordar: “Con agua hay vida” y “controla el agua y lo controlarás todo”. En un momento de la cinta aparece recreado el Cliff Palace (Palacio del Acantilado, unas ruinas del pueblo amerindio de los anasazi, que aprovecharon una gran oquedad para hacer sus casas. Atención, destripamos el final (spoiler): El mayor culpable es el que más poder tiene.

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